sábado, 16 de febrero de 2013

Buscando a Eric (2010)


Un cartero inglés lleva una vida miserable entre sus problemas familiares, laborales y psiquiátricos. Solo encuentra tranquilidad en la soledad de su habitación, junto a un pequeño altar dedicado a su ídolo, Eric Cantona. De manera accidental descubre que cuando se encierra en su habitación y le habla a Cantona fumando un cigarrillo de marihuana de los que le roba a su hijastro, el mismísimo Eric se le aparece en la habitación y oficia de consejero, psicólogo y amigo. Mientras se fuman juntos el porro en la habitacion, aparece eso que caracteriza a Cantona más allá del excelente juego: el carisma. Aparece su colección de proverbios, su humor extraño, su aun más extraña filosofía que nadie entiende pero que atrapa. Con sus consejos, el cartero inglés comienza a retomar las riendas de su vida y a salir de la depresión. Una película rara, que incluye fragmentos de los momentos más importantes en la carrera del jugador, arrestos, hooligans,  y drama familiar, pero que tiene como mayor mérito a los dos personajes principales, el inglés depresivo y a Cantona haciendo de sí mismo. Me gustó, veanla y después me cuentan.

viernes, 1 de febrero de 2013

El reino de este mundo - Alejo Carpentier

Haciendo eje en el personaje de Ti Noel, Carpentier relata los vaivenes histórico - políticos de Haití durante los siglos XVIII y XIX. Al lado de datos concretos se sitúan los milagros, críticas estéticas e ideológicas, imágenes costumbristas y alucinaciones dantescas. Escenas como la construcción del palacio/fortaleza del autoproclamado rey Henri Cristophe, hacen de este libro algo extraordinario. La desmesura, el color, la locura lo hacen único. De los mejores libros que leí.

"Ti Noel había gastado su herencia y, a pesar de de haber llegado a la última miseria, dejaba la misma herencia recibida. Era un cuerpo de carne transcurrida. y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quien padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allí todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre solo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de ese Mundo."